La paradoja de la vida

Se dice que la Condesa es fresa, es cara y es un poco hípster. Y todo esto es verdad, y al mismo tiempo es falso. No he enloquecido, ahorita mismo te voy a explicar a qué me refiero.

Para comenzar hay que entender que se pueden ser dos cosas al mismo tiempo, a pesar de que éstas sean excluyentes. Por ejemplo, puedes sentir odio y amor a la vez por una persona, o diversión y enojo en el mismo segundo. Es la maravilla del ser humano, que en su vida nunca será todo negro o blanco, siempre tendrá a su elección los matices, la gama de colores, y las mil opciones que pueden combinarse.

La condesa es igual, encuentras a personas que efectivamente tienen ese estilo hípster en cada una de sus prendas, se delatan por la cámara colgando de sus cuellos, o por sus lentes de armazón grueso y un tanto anticuados. Sin embargo, en el mismo bar se pueden encontrar a los jóvenes que traen sus chamarras de cuero, y tienen peinados con exceso de gel; como también estarán aquellos que solamente quieren ir por una cerveza, y no entran en ningún estilo.

De igual manera está ese bar que tiene precios muy elevados y, no obstante, en la misma calle te puedes encontrar uno que esté a la mitad del precio. Por eso no puedes juzgar a una zona, ni ponerle una etiqueta, porque su diversidad nunca quedará segmentada en un solo estilo. Simplemente, porque ya somos demasiados, y ya estamos en todas partes.

Así es esta zona, es multifacética. Esta el teatro en la condesa, que puede tener esa obra que te lleve a las lágrimas con su interpretación, y en la sala de al lado encuentres a los intérpretes del Stand up Comedy haciendo que su público se parta de la risa.

Es sorprendente la paradoja de la vida, y al mismo tiempo cada día se debe agradecer que tengamos la opción y la capacidad de no abrumarnos por un solo sentimiento, por no encasillarnos en un solo estilo. Que si lo deseaos podamos se hippies, fresas, punketos y hípsters. Todo al mismo tiempo, todo está a nuestro alcance.

Sé que sueno a los anuncios de Coca-Cola, pero es que es la vida es bella por ser diversa. Y eso es algo que jamás cambiará.

 

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