El significado de los alimentos

Los alimentos no solo sirven para nutrir al ser humano, como se acostumbraba en el pasado. Dependiendo del platillo, de su estilo o de dónde proviene, esté estará enviado un mensaje a quien lo consume.

La comida tiene su forma de hablar, de comunicarse con nosotros. No, no estoy loca ni nada por el estilo, les explicaré a continuación a qué me refiero. Desde el simple restaurante que eliges comienza a tomar forma esta premisa, porque no es lo mismo celebrar tu aniversario en el McDonald’s, en donde puedes ir con la ropa que quieras, que la comida está envuelta en papel celofán, y que hay niños corriendo alegremente a tu alrededor, al restaurante en el que te cobran hasta por respirar, y es de etiqueta rigurosa.

Por ejemplo, la langosta envía un mensaje de exclusividad, de finura, de clase. No todos son capaces de costearse la cola de langosta en un restaurante. Hay lugares en las que hasta eliges al crustáceo que cocinarán inmediatamente, lo cual denota que tendrá frescura, que estará bien hecho, y en el momento, por chefs que deben tener experiencia (porque este platillo no es nada sencillo).

También encontramos mil significados en el bocado del camarón, que con una sola probada te golpea con esa brisa fresca y discreta que no se puede percibir conscientemente, pero que es parte de la razón que se vuelva tan adictivo el sabor del camarón.

Y no solamente la comida habla, también la gente intenta mandar mensajes a través de los platillos. En este caso pondré el escenario de una persona que cocina pasta, adorna la mesa con flores, compra vino y corona el lugar con copas de cristal y velas alrededor. Esto no habla de alguien que quiera la amistad de la otra persona. Tiene más que ver con la pasión de una relación, con el erotismo logrado a través de la cocina, y el cortejo moderno simbolizado por una cena.

Podría continuar con cientos de ejemplos, pero entonces este post jamás terminaría. Porque en realidad cada quién le damos una interpretación a la comida, dependiendo en el momento de nuestras vidas, o de la compañía, o también de los recuerdos que podamos evocar.

 

 

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